3. Compresión: un bajo que no se mueve
Cómo comprimir el bajo para que cada nota pese igual sin perder el ataque: umbral, ratio, ataque, liberación y por qué conviene comprimir dos veces poquito.
El bajo es el instrumento que más se beneficia de la compresión. Su trabajo en el tema es sostener un piso constante, y para eso cada nota tiene que pesar lo mismo: si una nota del riff salta y la siguiente se hunde, el tema entero se tambalea. La compresión es lo que convierte una toma humana en ese piso parejo.
Los cuatro controles, aplicados al bajo
Define a partir de qué nivel empieza a comprimir. En el bajo se tolera (y se busca) más compresión que en cualquier otro instrumento: 3–6 dB es normal, no es exagerado. Lo que no querés es que esté comprimiendo TODO el tiempo al máximo: el medidor tiene que moverse con la música.
Cuánto comprime una vez pasado el umbral. 2:1 es suave y transparente; 4:1 es el estándar del bajo; 8:1 o más empieza a sonar a 'bajo pegado al piso', útil en metal muy denso pero a costa de la expresión.
Es el control que más cambia el carácter. Lento (20–30 ms) deja pasar el 'clac' de la púa antes de comprimir: el bajo mantiene ataque y definición. Rápido (1–5 ms) agarra también el ataque: el bajo se vuelve más redondo y suave, y pierde garra. En rock/metal casi siempre querés ataque lento.
Cuánto tarda en dejar de comprimir. Si es muy largo, el compresor queda apretando y el bajo pierde pulso. Si es muy corto, 'bombea' de forma audible siguiendo cada nota. Ajustalo escuchando: el bajo tiene que respirar con el tempo del tema, no en contra.
Dos compresores suaves en vez de uno fuerte
Si necesitás mucha nivelación (una toma con dedos, o un riff que recorre todo el mástil), comprimir dos veces poquito suena mucho mejor que una vez mucho.
La cadena en serie
- Compresor 1: ratio bajo (2:1), ataque lento, 2–3 dB de reducción. Nivela de forma general y transparente.
- Compresor 2: ratio más alto (4:1 u 8:1), ataque un poco más rápido, otros 2–3 dB solo en los picos que todavía sobresalen.
El resultado son 5–6 dB de control que no se escuchan como compresión, porque ningún plugin está trabajando al límite.
Probalo con el medidor de reducción
Elegí la fuente bajo (el riff sintetizado tiene dinámica a propósito) y hacé el experimento completo: bajá el umbral hasta ver 3–6 dB en el medidor de reducción de ganancia, y después movete entre ataque rápido y lento escuchando qué pasa con el “clac” del ataque. Es la forma más directa de entender por qué el ataque lento es la norma en el bajo.
Playground · Compresor
- •▶ Reproducir — suena el audio en loop.
- •Sin compresión / Con compresión — alterná entre el sonido con y sin compresión para comparar, al mismo volumen. El segmento con el borde encendido es el que estás escuchando (comparación “A/B”).
🎧 Audio a procesarElegí qué sonido pasa por el efecto:
Mirá cómo la línea de salida (naranja) queda más pareja que la de entrada (gris): el compresor acerca lo fuerte y lo suave. Cuanto más comprimís, más se aplana.
El compresor empareja el volumen (baja lo más fuerte). Mové cada control y mirá la barra GR de arriba:
Receta para escucharlo claro: fuente 🎸 Bajo, ratio 4:1, y bajá el threshold hasta ver 3–6 dB en la barra GR. Activando y desactivando la compresión vas a notar que el bajo queda más parejo y “pegado”.
Sin un bajo nivelado no podés tomar ninguna decisión de balance: el fader que funciona para una nota no funciona para la siguiente. Conviene resolverlo temprano, aunque el ajuste fino se retoque al final.
Antes de comprimir: clip gain
Si el problema son dos o tres notas sueltas que saltan, no lo resuelvas con el compresor: bajá esas notas con clip gain (el nivel del audio, antes de los plugins). El compresor queda libre para hacer su trabajo musical en lugar de pelear con tres picos aislados, y el bajo suena más natural.
Errores comunes
Lo que NO tenés que perseguir todavía
Ruta rápida — nivelar el bajo
Ruta rápida
- Bajá con clip gain las dos o tres notas que saltan de nivel.
- Compresor después del EQ: ratio 4:1, ataque 10–30 ms, release ~150 ms.
- Bajá el umbral hasta 3–6 dB de reducción en las notas fuertes.
- Igualá el volumen de salida y comparalo con el bypass: tiene que sonar más parejo, no más fuerte.
- Si necesitás más control, sumá un segundo compresor suave en vez de apretar el primero.
Resultado esperado
Resultado esperado
Un bajo parejo y con pegada: todas las notas del riff pesan lo mismo, el medidor de reducción se mueve con la música (3–6 dB en los picos) y el ataque de la púa sigue ahí. Al escuchar el tema, el bajo debería sentirse como un piso estable y no como algo que sube y baja. Con el nivel resuelto, viene la sección que decide si el bajo existe fuera de tu estudio: la saturación.